Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Palabras de ánimo’ Category

Imagen5 años después de haber iniciado mi carrera universitaria llegó el ansiado día de graduación: Vestimenta apropiada, corte de cabello al día, llegué a tiempo y fui una de las cincuenta personas que pasaron a recoger su título de licenciatura esa tarde de mayo del 2003. Recuerdo haber caminado con tranquilidad hacia la mesa de honor cuando escuché mi nombre, saludé apretando la mano de cada personalidad de la mesa ahí presente y recibí mi título con orgullo. Bajé las gradas y me dirigí directamente hacia donde estaba mi madre sentada, orgullosa y radiante de alegría; tomé mi título y se lo entregué en sus manos y le dije: “Gracias por este título, ahora mi camino es trabajar para Dios”.

¿Saben que hasta el día de hoy nunca he visto mi título universitario? ¡No estoy exagerando, nunca lo he visto, excepto de lejos y en una foto que me tomaron ese día y en donde irónicamente aparece boca abajo! No está colgado en ninguna pared para ser exhibido, nunca ha sido puesto en un marco apropiado, es más, mientras escribo estoy tratando de recordar en qué lugar puede estar guardado. No me mal interpreten, no es que no valore mi educación universitaria, de hecho la valoro muchísimo y me ha servido increíblemente en todo sentido. Solamente que desde muy temprano en mi carrera universitaria conocí a Dios y supe desde un principio que mi futuro no dependería de los títulos universitarios que adquiriera y que pudieran ocupar un espacio en la Hoja de Vida de alguien que aplica para obtener un trabajo; mi futuro dependería de Dios, pues trabajaría para Él como pastor de un pequeño rebaño; mi título colgado no representaba quién yo era, ni lo que yo hacía. Servir a Dios era mi llamado y prepararme para cumplir ese llamado iba a ser la meta próxima en mi vida.

Ser pastor no es la única forma de servirle a Dios, de hecho, miles de personas todos los días trabajan para Él desde su trabajo como médicos, ingenieros, administradores, diseñadores, maestros, etc. ¿Cómo lo hacen? Bueno, es simple, cuando hacen su trabajo honestamente, cada vez que no buscan ganancias mal habidas, cuando son fieles en pagar lo justo y no explotar a sus empleados, cuando respetan las horas de llegada; cada vez que una persona trabaja de la mejor manera posible, está trabajando para Dios. Mi llamado a ser pastor es solamente mi trinchera para servirle a Dios, pero no importa donde sea, trabajar para Dios es lo más sublime que un ser humano puede hacer en vida y servirle ha sido mi mayor título obtenido hasta la fecha.

Mateo 6:19-20 dice: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde el ladrón roba y la polilla y el óxido destruyen, más bien acumulen para sí tesoros en el cielo, donde el ladrón no roba, y la polilla y el óxido no destruyen”. ¡Yo me dedicaré a hacer más grande mi tesoro en el cielo trabajando para Él todos los días! ¿Y tú?

Carlos Márquez

@carlos_mrqz

Anuncios

Read Full Post »

Imagen“Dios ha muerto”, esta frase era atribuida a Friedrich Nietzsche y en gran parte resumía la filosofía fatalista de uno de los considerados como más grandes pensadores del siglo XIX.

Si en realidad Dios no estuviera vivo y no existiera como Nietzsche afirmaba, entonces no quisiera ni pensar en lo inútil que es seguir con vida en este mundo;  que terrible desdicha el imaginarme que solamente somos átomos unidos y que todo aquello que conocemos como “vida”, no es más que procesos que suceden en nuestro cuerpo. Qué triste pensar que el enorme amor que siento por mi esposa, no es más que un proceso químico y no algo místico y sobrenatural; qué triste pensar que el afecto que siento por mis amigos y por mi familia, no es más que una respuesta de mis neuronas traficando entre ellas impulsos eléctricos que generan reacciones afectivas; que triste pensar que mi trabajo para dejar un mundo mejor, no tendría ningún tipo de trascendencia pues después de todo, con nada hemos venido y nada nos llevaremos… el fatalismo, tal como su palabra lo indica, no me anima a nada más que a tirar la toalla al ver tanta maldad en este mundo y al ver los sufrimientos a nuestro alrededor.

Sin embargo, yo tengo una gran esperanza, una esperanza que no termina cuando exhale mi último aliento, una esperanza que trasciende lo visible y que va más allá de lo que nuestra mente pudiera llegar a entender, una esperanza tan real como el sonido de las teclas mientras escribo, tan real como mi propio cuerpo, tan real como la luz del sol y la oscuridad de la noche, es una esperanza eterna, celestial, grandiosa y que me anima a seguir adelante todos los días a pesar de las dificultades que esta vida nos presenta. La resurrección de Jesús garantiza que esta esperanza es real y está a nuestro alcance.

Si Jesús no hubiera resucitado, no hay garantía de vida después de la muerte; si Jesús no hubiera resucitado, no hay garantía de que un día nosotros pudiéramos llegar a la presencia de Dios; si Jesús no hubiera resucitado, viviríamos en un mundo fatalista como el que pintaba Nietzsche. Sin embargo, la tumba está vacía, y su cuerpo, un día maltratado e irreconocible por el brutal trato que recibió, surgió de la tumba y de eso hubo muchos testigos, literalmente centenares de ellos y por un período que duró más de un mes.

Yo creo en la resurrección de Jesús, y por creer en la resurrección de Jesús también creo en mi futura resurrección para un día ser parte de esa esperanza eterna prometida para los que son de la misma cosecha que nuestro Señor y Salvador. Yo creo en la resurrección, y es por esta razón que continúo trabajando para que más personas vean un futuro más prometedor y alentador que está más allá de su último aliento y no desfallezcan cuando el mundo a su alrededor se desmorona.

Cuenta una historia que en la pared del baño de una universidad alguien muy inteligente había escrito la frase: “Dios ha muerto” Firma, Nietzsche. Por muchos días esta frase estuvo escrita en la pared de este baño sin que nadie se atreviera a tacharla o a hacer algo con ella, hasta que un día, un héroe de la fe escribió justo debajo la siguiente frase en respuesta: “El que ha muerto es Nietzsche” Firma: Dios.

Yo creo en Dios, yo creo en Jesús, yo creo en la resurrección. Jesús está vivo y esa es mi esperanza.

Carlos Márquez

@carlos_mrqz

Read Full Post »