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ImagenBlandina, era una mujer quien en el año 177 D.C. fue llevada ante las autoridades romanas para ser torturada en el Coliseo Romano por negarse a darle la espalda a Cristo. Cuando estaba a punto de que una manada de leones hicieran de su cuerpo un festín, se le dio una última oportunidad de negar a Cristo y adorar al Cesar, ante lo que ella gritó con todas sus fuerzas: “Soy de Cristo, y si muero voy a Él”. Lo que sucede después es digno de Hollywood, pero se los contaré al final.

¿Dónde quedó esa determinación en la Iglesia moderna? Honestamente pienso aún está dentro de nosotros, pero no sale a la luz porque falta esa fuerza motivadora que hace que lo mejor de cada ser humano salga en momentos de necesidad. Ella estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para que Cristo fuera puesto en alto, para que su obra siguiera adelante, para que la gloria del Hijo de Dios fuera reconocida y celebrada por la gente a su alrededor; Blandina lo sabía y estaba dispuesta a vivir y morir si era necesario para cumplir el propósito de su nueva vida espiritual.

Aquí es donde creo que está la gran diferencia y en gran parte, las Iglesias hemos tenido responsabilidad en que las personas no muestren esa determinación hoy en día. Lo hemos hecho, al poner como el centro de los mensajes a las ovejas, sus necesidades, sus derechos como hijos de Dios, sus pruebas, sus cargas, en fin… al dejar por un lado a Cristo y poner como centro al hombre, lo que veremos será una desviación de la forma de vivir de las personas que semana tras semana asisten a las iglesias.

La gente ya no está pensando en qué puede hacer por Dios, al contrario, está pensando en qué puede hacer Dios por ellos, la gente ya no está pensando en cómo poner el nombre de Dios en alto, están pensando en cómo Dios los puede poner a ellos en alto, ya no se piensa tanto en cómo su vida puede ser de provecho, sino en cómo aprovechar el hecho de ser hijos de Dios; en fin, cuando el hombre se vuelve el centro, este tipo de pensamiento predomina en quienes asisten en la Iglesia. Al volver Cristo a ser el centro del mensaje, surge esa determinación de hacer lo que sea para que su obra sea puesta en alto, vuelve a surgir el deseo de vivir y morir si es necesario para glorificar a Dios.

Para terminar la historia, los leones se acercaron a Blandina, y al estar frente a ella se dieron la vuelta y comenzaron a atacar a los soldados que los empujaban, mientras ella seguía gritando: “Soy de Cristo, soy de Cristo”, al ver el espectáculo, sorprendentemente, cientos de los presentes que veían el martirio también comenzaron a gritar: “Soy de Cristo”. Ese es el poder de una vida determinada, eso es lo que pasa cuando Cristo es el centro.

Carlos Márquez

@carlos_mrqz

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ImagenUn árbol de manzanas ofrece como fruto manzanas, un árbol de naranjas ofrece naranjas, un árbol de peras ofrece peras, y así podríamos seguir mencionando aquel fruto que identifica la especie de diferentes árboles del reino vegetal. ¿Cuál debe ser el fruto característico de un hijo de Dios, de alguien que ha nacido de nuevo, de alguien en quien la semilla espiritual que es Cristo, ha sido sembrada?

“Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26)

¿Qué caracteriza la vida de un VERDADERO hijo de Dios? Según Santiago, sería una vida con fruto evidente de obras de justicia.

Hay dos cosas que NO ESTOY afirmando con esta frase:

–      No estoy diciendo que hay que sumarle obras a la confianza en el sacrificio de nuestro Salvador Jesucristo. Eso sería sumarle un esfuerzo humano a algo tan completo como la obra perfecta de Jesús y sería tan inútil como intentar alumbrar al sol con una candela.

–      No estoy diciendo que toda persona que hace buenas obras es un verdadero hijo de Dios, eso sería como afirmar que todo lobo vestido de oveja es una oveja verdadera, o que todo lo que brilla es oro.

Lo que sí estoy diciendo es que la evidencia infaltable en la vida de una persona que YA HA NACIDO DE NUEVO, es un deseo ardiente de dar fruto espiritual en su vida, y como resultado, a su tiempo, el hijo de Dios da fruto y demuestra que su fe no está tan muerta como un cadáver en el cementerio.

¡No existe tal cosa como un hijo de Dios sin fruto espiritual, sin obras de justicia! ¡Eso es tan ilógico como decir que un ser humano está vivo cuando no muestra signos vitales! Así como un bebe al nacer llora, así un hijo de Dios, en quien ha nacido una vida espiritual da como fruto obras de justicia pues eso es lo que nace de él, eso es lo que desea, eso es lo que lo quema por dentro; vivir como Cristo vivió, caminar como él caminó, imitar su ejemplo, seguir sus pasos, ser su discípulo, ser como Él.

Según el fruto en tu vida, ¿Podrías decir que la semilla de la confianza en Cristo ha sido sembrada y ha germinado una naturaleza espiritual dentro de ti? Si este no fuera el caso, no corras a hacer obras para convencerte de lo que hay dentro de ti; corre a los pies de Cristo, quien hará que en tu vida germine la vida espiritual que produce naturalmente obras de justicia.

Carlos Márquez

@carlos_mrqz

(15) 15-07-2013 - Viendo amor entre la opulenciaEl Papa Francisco, de origen argentino, humilde en su procedencia y carismático a la hora de hablar, esta semana mencionó una frase que llegó hasta el fondo de mi corazón: “los líderes sacerdotales deberían dar ejemplo de vida humilde en una sociedad con tanta pobreza”. Me pongo de pie y aplaudo sus palabras; ¡comparto su posición al cien por ciento!

Los líderes religiosos, estamos llamados y debemos ser los primeros en dar el ejemplo de humildad y austeridad en un mundo en donde existe tanta desigualdad económica y en el cual las personas mismas que asisten a la Iglesia están sumidas en la pobreza, víctimas muchas de ellas, de la difícil situación en la que como sociedad vivimos.

No estoy en contra de que los líderes religiosos tengan comodidades. Yo mismo tengo un vehículo que está a punto de cumplir una década; pero encuentro algo contradictoria la visión de amor al prójimo que se enseña desde los púlpitos, cuando veo asistentes en las iglesias ofrendando de lo poco que tienen por la venta de fruta en una esquina de la ciudad, y al líder religioso subiéndose a su camioneta nueva de 38 mil dólares.

Pienso que hasta cierto punto puedo ser demasiado radical, o quién sabe si demasiado ingenuo, o posiblemente un poco lunático; pero ¿no hubiera sido mejor si el líder que profesa amor al prójimo, hubiera comprado un vehículo de la tercera parte de ese precio (Todavía hubiera sido un carro nuevo) y utilizar el restante para satisfacer las necesidades de algunos miembros de su propia Iglesia? No estoy diciendo que los líderes tenemos que costearle el internet a los miembros de la Iglesia, o que le paguemos la cuenta del iphone que ya no puede pagar, o que le arreglemos el desastre financiero que posee por querer llevar una vida más allá de su realidad. Estoy hablando de ayudarle a nuestra familia espiritual con las necesidades que tienen por la situación difícil de nuestro país.

¿Acaso no fue ésta la vida que Jesús vivió y la que vivían los discípulos luego de su muerte? ¡Cuando Pedro tenía, la comunidad tenía y a nadie le hacía falta nada; esto es en lo que creo! Si la Iglesia tiene, cada miembro de la Iglesia tiene y a nadie la falta nada. Si la Iglesia tiene, la comunidad alrededor de ella tiene y a nadie le hace falta nada. Si la Iglesia tiene, puedes estar tranquilo, pues si un día te ves en necesidad, tu Iglesia velará por ti. De eso se trata amar al prójimo, de mostrarle el amor de Dios con verdaderas acciones.

Puede ser que sea demasiado radical, ingenuo, o lunático, pero estoy cansado de ver a mi alrededor gente con necesidades de comida, familias enteras sin agua potable, luz eléctrica, sin educación formal, ni zapatos; y los domingos ver las iglesias guiadas por líderes vestidos con sacos de diseñador. ¡Me cuesta ver el amor entre tanta opulencia! ¡Me niego a ser el líder de una Iglesia así!

ImagenConozco personas que ven al Diablo en muchos lugares: “El vino es del Diablo, el Internet es del Diablo, las relaciones sexuales son del Diablo, la música es del Diablo, bailar es del Diablo, masticar chicle es del Diablo, el maquillaje es del Diablo, etc”. Casi siento deseos de preguntar ¿si algo todavía le pertenece a Dios, o si todo es ya posesión del Diablo?

Expreso mi opinión personal sobre un tema que es bastante delicado, pero creo que es el momento de que alguien hable sin tapujos sobre el tema; intentaré resumir mi posición al respecto en una sola frase: Nada es del Diablo, lo que es del Diablo es la forma en que usamos aquello que es de Dios.

Sosteniendo esta postura, explico cómo se aplicaría a cada caso en particular mencionado arriba. El vino no es del Diablo, lo que es del diablo es emborracharse con vino; el Internet no es del Diablo, lo que es del Diablo es utilizarlo para darle rienda a placeres carnales; las relaciones sexuales no son del Diablo, lo que es del Diablo es tener relaciones sexuales fuera del matrimonio; la música no es del Diablo, bailar no es del Diablo, el chicle no es del Diablo, el maquillaje no es del Diablo, y así puedo seguir defendiendo mi postura en cada párrafo que escriba.

Mientras leía el milagro en el que Jesús cambia el agua en vino, no dejaba de preguntarme en posibles formas en que podría seguir sosteniendo que tomar vino es pecado, sin hacer de Jesús un promotor del pecado al darles a los invitados en una boda cerca de ¡600 litros de vino! (Por cierto, no pretendamos inventar que era jugo de uvas dulcito y no embriagante, porque ni el idioma griego en que fue escrito el Evangelio, ni la historia, ni el contexto, ni los avances tecnológicos apoyan esa conclusión; el vino de las bodas de Caná era vino puro, nada menos que el fruto de la vid fermentado por un proceso natural y que por definición, embriagaría a cualquier persona que abusara del mismo). Jesús no es ningún promotor del pecado, darle vino a los invitados de la boda no era pecado por una sencilla razón: el vino no es pecado.

¿Qué creen que es mejor? ¿Enseñarles a nuestros hijos que algo es del Diablo cuando en realidad no lo es, o enseñarles las consecuencias del uso indebido de lo que enfrentarán en la vida real? Solamente como dato contextual histórico y bíblico: El pueblo de Israel ha vivido cerca de 6,000 años entendiendo que el vino no es del Diablo y posee al día de hoy uno de los menores índices de alcoholismo en el mundo. Hablemos con la verdad, enseñémosle a la gente a tener un buen criterio y que sean responsables con sus acciones, especialmente con aquellas cosas que pueden causarles un gran daño, pero por favor, ya no metamos al Diablo en donde Dios nunca lo invitó.

“Y vio Dios todo lo que había hecho, y vio que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31)

Carlos Márquez

@carlos_mrqz

Imagen5 años después de haber iniciado mi carrera universitaria llegó el ansiado día de graduación: Vestimenta apropiada, corte de cabello al día, llegué a tiempo y fui una de las cincuenta personas que pasaron a recoger su título de licenciatura esa tarde de mayo del 2003. Recuerdo haber caminado con tranquilidad hacia la mesa de honor cuando escuché mi nombre, saludé apretando la mano de cada personalidad de la mesa ahí presente y recibí mi título con orgullo. Bajé las gradas y me dirigí directamente hacia donde estaba mi madre sentada, orgullosa y radiante de alegría; tomé mi título y se lo entregué en sus manos y le dije: “Gracias por este título, ahora mi camino es trabajar para Dios”.

¿Saben que hasta el día de hoy nunca he visto mi título universitario? ¡No estoy exagerando, nunca lo he visto, excepto de lejos y en una foto que me tomaron ese día y en donde irónicamente aparece boca abajo! No está colgado en ninguna pared para ser exhibido, nunca ha sido puesto en un marco apropiado, es más, mientras escribo estoy tratando de recordar en qué lugar puede estar guardado. No me mal interpreten, no es que no valore mi educación universitaria, de hecho la valoro muchísimo y me ha servido increíblemente en todo sentido. Solamente que desde muy temprano en mi carrera universitaria conocí a Dios y supe desde un principio que mi futuro no dependería de los títulos universitarios que adquiriera y que pudieran ocupar un espacio en la Hoja de Vida de alguien que aplica para obtener un trabajo; mi futuro dependería de Dios, pues trabajaría para Él como pastor de un pequeño rebaño; mi título colgado no representaba quién yo era, ni lo que yo hacía. Servir a Dios era mi llamado y prepararme para cumplir ese llamado iba a ser la meta próxima en mi vida.

Ser pastor no es la única forma de servirle a Dios, de hecho, miles de personas todos los días trabajan para Él desde su trabajo como médicos, ingenieros, administradores, diseñadores, maestros, etc. ¿Cómo lo hacen? Bueno, es simple, cuando hacen su trabajo honestamente, cada vez que no buscan ganancias mal habidas, cuando son fieles en pagar lo justo y no explotar a sus empleados, cuando respetan las horas de llegada; cada vez que una persona trabaja de la mejor manera posible, está trabajando para Dios. Mi llamado a ser pastor es solamente mi trinchera para servirle a Dios, pero no importa donde sea, trabajar para Dios es lo más sublime que un ser humano puede hacer en vida y servirle ha sido mi mayor título obtenido hasta la fecha.

Mateo 6:19-20 dice: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde el ladrón roba y la polilla y el óxido destruyen, más bien acumulen para sí tesoros en el cielo, donde el ladrón no roba, y la polilla y el óxido no destruyen”. ¡Yo me dedicaré a hacer más grande mi tesoro en el cielo trabajando para Él todos los días! ¿Y tú?

Carlos Márquez

@carlos_mrqz

ImagenCuando le pedí a mi papá que me enseñara a manejar y me respondió que comenzaríamos al día siguiente me emocioné como pocas veces en mi adolescencia. Me desperté temprano, me bañé extra a profundidad, me vestí bien (porque no sabía dónde se le ocurriría llevarme y uno nunca sabe), y estaba listo para la acción. ¡Esa primera clase fue para el olvido! Clase #1…. ¡Cambiar llantas!

¡Pueden imaginarse mi sorpresa y decepción! No era ni por cerca lo que yo había anticipado; yo me imaginaba manejando al estilo “Fast and Furious”, bajo camiones, en medio del tráfico, con 6 radio patrullas persiguiéndonos (¡Jajaja tampoco!). Finalmente mi papá tenía un buen argumento para esa primera clase de manejo: ¡Los privilegios vienen con responsabilidades, y hay que estar preparado para las dos! Hasta hoy puedo decir que estoy totalmente de acuerdo. (Tuve que esperar hasta que viniera la película de “Spiderman” para entenderlo, pues ahí mencionan la misma frase).

Muchas personas tienen diferentes expectativas sobre muchas cosas en la vida, una de ellas, sobre lo que es vivir una vida de la mano de Dios. El privilegio de vivir esta vida, viene con la responsabilidad de entender que cada parte de ella, cada día, cada situación que me acontece (positiva, o adversa), es una oportunidad de aprendizaje que estoy llamado a aprovechar al máximo, en lugar de quejarme de ella. Voy a intentar ponerlo de esta forma: Mientras no lograra cambiar bien las llantas del carro, mi papá no me iba a permitir salir a las calles a enfrentarme al tráfico sin poder defenderme bien ante cualquier complicación. ¿Qué creen que son las enfermedades? ¿Qué son los problemas laborales? ¿Qué son las personas que injustamente nos tratan mal en la vida? ¡Son llantas que debemos aprender a cambiar, antes de salir al tráfico!

Hubo un momento de desesperación; lo estaba haciendo bien cambiando la llanta hasta que puse mis dedos en peligro en una etapa del proceso, pero afortunadamente ahí estaba mi papá para orientarme en la forma correcta en que debía hacer las cosas. ¿Creen ustedes que Dios permite que nuestras pruebas las enfrentemos completamente abandonados y sin su apoyo constante? ¡Naaaahhhh, claro que no! Él mismo está al lado nuestro ayudándonos, guiándonos, enseñándonos la forma correcta de hacer las cosas para que finalmente podamos superar las pruebas y pasar a la parte verdaderamente interesante. ¡Disfrutar el privilegio de la vida! ¿Has aprendido a cambiar tus llantas?

 

Carlos Márquez

@carlos_mrqz

(11) 11-06-2013 - Luz en mi caminoHace un par de noches me levanté de la cama para ir hasta la cocina a traer algo de comer (No es raro en que sienta hambre a horas extravagantes); por consideración a mi esposa que dormía profundamente a mi lado, decidí no encender la luz, y dirigirme por la casi nula visibilidad que me permitía tener la luz que venía desde las ventanas; el resultado: ¡Casi muero al estrellarme con la cabeza en el marco de la puerta del cuarto!

Viendo hacia atrás, me pregunto ¿qué fue lo que realmente salió mal? Yo conocía las dimensiones de mi cuarto, sabía exactamente dónde estaba ubicada la puerta, no había obstáculos mortales en mi camino, sin duda mi conclusión era la correcta: No necesitaba mucha luz para movilizarme en este ambiente tan familiar para mí. Lastimosamente no contaba con algo que estaba fuera de mi control: El viento, en algún momento de la noche, había empujado la puerta solamente unos centímetros que fueron suficientes para que esta bloqueara mi camino y hacía necesario que yo necesitara más luz para conocer esta nueva realidad. ¡Qué sencillo hubiera sido si solamente hubiera encendido la luz aunque fuera unos segundos para que me iluminara el camino y pudiera guiar mis pasos!

Piensen en esto unos segundos: En nuestra vida, muy pocas cosas son predecibles; no podemos estar seguros de nuestra salud, no podemos estar seguros de nuestra situación económica a futuro, no podemos estar seguros del clima, no podemos estar seguros de algún desastre natural.. bueno, según el dicho popular, las únicas cosas seguras en nuestra vida son: la muerte y los impuestos, éstas dos todos las sufriremos, eso es lo único seguro.

“Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero” (Salmo 119:105) Este pasaje metafóricamente hablando, refleja una de las grandes verdades de muchas de las personas a mi alrededor: Es sorprendente la forma en que muchos caminan a oscuras por la vida, dándose de golpes con toda clase de situaciones que se les presentan diariamente y no se toman el tiempo de encender la luz que les pudiera ayudar a iluminar su camino y guiar sus pasos: La Biblia.

Veo cientos de matrimonios que caminan con la luz de los consejos de amigos, revistas, programas de televisión, etc. Crían a sus hijos según lo mejor que les da su buen juicio, experiencias de sus abuelos y amigos, consejos de otros padres, etc. Miles de personas se manejan financieramente según la luz del mercado, las condiciones sociales, el consumismo, etc. No digo que todas estas cosas son necesariamente malas, pero vamos, ¿quién teniendo una lámpara para iluminar una noche oscura se deja guiar por la luz de una luciérnaga?

Abra su Biblia, léala, estúdiela a conciencia, dese cuenta de la cantidad de golpes que se hubiera evitado en la vida, y aproveche la oportunidad que tiene de no volver a caminar en tinieblas nunca más.

Si quieren un programa de estudio diario de La Biblia para leerla en 6 meses completa, sígannos en la Fan Page de la “Iglesia La Comunidad” en esta dirección: http://www.facebook.com/IglesiaCristianaLaComunidad

Carlos Márquez

@carlos_mrqz